¿Cuántas veces hemos escuchado expresiones como ‘te vas a quedar estéril por x’ o ‘me dijeron que eso causa infertilidad’? Mucha gente usa indistintamente estas palabras, creyendo que tienen el mismo significado. Sin embargo, hay una diferencia bien clara entre estos conceptos: la diferencia está en el momento en el que se da la imposibilidad de concebir.
Definiendo la esterilidad
La esterilidad es una condición en la que el sistema reproductivo es incapaz de concebir debido a que los gametos (óvulos y espermatozoides) no logran la concepción y, por tanto, no hay embrión. Cuando los espermatozoides no llegan a fusionarse con el óvulo, sin uso de anticoncepción y durante un plazo de un año se puede afirmar que hay esterilidad.
Existen dos tipos diferenciados de esterilidad. Por un lado, la esterilidad primaria: en aquellos casos en los que nunca se ha conseguido una gestación con anterioridad a la condición. Por otro lado, hablamos de esterilidad secundaria cuando el problema se manifiesta después de conseguir un embarazo y no se producen los siguientes, es decir, cuando la esterilidad se da después de un embarazo.
Es muy poco frecuente que una persona quede totalmente estéril. En los casos en los cuales sucede, suele tener que ver con condiciones clínicas como la azoospermia (ausencia de espermatozoides en el eyaculado), fallo ovárico o con la menopausia.
Definiendo la infertilidad
Bueno, ¿y la infertilidad? Se denomina infertilidad a la incapacidad de conseguir finalizar la gestación de forma satisfactoria. Un ejemplo puede ser tener abortos espontáneos cada vez que se logra tener un embarazo y nunca llegar a parir, es decir, que no haya nacimiento. En estos casos, hablamos de infertilidad, ya que se ha dado la fecundación y la implantación del embrión en el útero, pero no llega a término.
También existen dos tipos de infertilidad: la primaria hace referencia a los casos en los que ningún embarazo ha llegado a término. La secundaria se produce cuando, después de una gestación completa a término, no se pueden lograr más.
‘En la esterilidad, no hay fecundación del óvulo, en la infertilidad sí, pero no hay embarazo a término por la imposibilidad de implantación.’

Es importante recalcar que tanto la esterilidad como la infertilidad son condiciones de salud que hacen referencia a las dificultades a la hora de concebir y están altamente estigmatizadas en la sociedad. No son una broma, son realidades, en muchos casos pesadas para quienes las padecen.
Si usas estos términos, ya que ahora te has informado, úsalos correctamente.