A lo largo del 2024, en la Línea Jacarandas resolvimos 1.866 preguntas sobre salud sexual y reproductiva. Una de las inquietudes más frecuentes se relaciona con el funcionamiento de las pruebas de embarazo, tanto de farmacia como de sangre, y la prevención de falsos negativos. Por eso, el día de hoy, les traemos una pequeña guía al respecto.
¿Cómo funcionan las pruebas de embarazo?
Lo primero que debemos saber sobre el funcionamiento de las pruebas de embarazo es que se basan en la detección de la hormona gonadotropina coriónica humana, conocida por sus siglas en inglés hCG. Esta hormona se produce cuando un óvulo fecundado se implanta en el endometrio (el revestimiento interior del útero). La hCG juega un papel fundamental en el curso de un embarazo, pues se encarga de mantener y aumentar la producción progesterona. Sin esta hormona, se daría la caída habitual en la producción de progesterona y, como resultado, el inicio de la menstruación.
¿En qué se diferencian las pruebas de embarazo de orina de las de sangre?
- Las pruebas de embarazo en sangre tienden a ser cuantitativas, es decir, miden cuánta hCG está presente en la sangre de la persona. Incluso, dependiendo de la cantidad, se puede determinar el número de semanas de embarazo. Por su parte, las pruebas de farmacia tienden a ser cualitativas porque se limitan a decirnos si está presente la hCG en nuestra orina.
- Las pruebas de embarazo en sangre son más sensibles, pues son capaces de detectar un embarazo con mayor precisión en menor tiempo, hasta antes de un retraso menstrual. Por su parte, las pruebas de embarazo en orina tienen menor sensibilidad y es recomendable que se utilicen después de presentar un retraso.
- Las pruebas de embarazo en sangre suelen ser más costosas que las de orina, ya que, estas últimas pueden conseguirse por un precio accesible en diferentes farmacias.
¿Cuándo es recomendable que se utilice una prueba de embarazo?
Si se tiene un ciclo menstrual regular, se recomienda realizar la prueba de embarazo una vez se presente un retraso mayor a cinco días. De esta manera, se previene que ocurra un falso negativo por realizar la prueba antes de que los niveles de hCG sean detectables.
Si se tiene un ciclo menstrual irregular, es decir, si es difícil determinar cuándo será la llegada de la menstruación, se recomienda realizar la prueba de embarazo al menos 15 días después de la relación sexual de riesgo. Esta última entendida como una relación sexual sin protección o con preocupaciones acerca de la efectividad del anticonceptivo empleado (por ejemplo, por no tomar la pastilla anticonceptiva o aplicarse la inyección a tiempo).
Además, si la prueba es negativa, pero una semana después continúa la ausencia de la menstruación o persisten los síntomas asociados al embarazo es recomendable realizarse una prueba de embarazo nuevamente.
¿Tienes alguna otra pregunta al respecto? ¡Escríbenos a la Línea Jacarandas! Aquí estamos para resolver cualquier duda adicional sobre salud sexual y reproductiva.
*Este artículo fue elaborado con asesoría de nuestra enfermera de la Línea Jacarandas, Paola Ángel.